Cuando la Tecnologia
Imita a la Naturaleza
La tecnología lleva en realidad
siglos imitando a la naturaleza, desde los diseños de Leonardo al sueño alado
de los hermanos Wright. "Pero por alguna razón, la ciencia ha puesto
siempre el énfasis en dominar la naturaleza en vez de aprender de ella",
recalca Benyus. La última vuelta de tuerca en ese afán por "dominar"
la naturaleza es en su opinión la "biotecnología"... "En
contraste, la 'biomímesis' propone en un primer nivel imitar la forma, en un
segundo nivel replicar el proceso natural y en tercera instancia recrear el
funcionamiento de un ecosistema". Células solares que aspiran a emular la
fotosíntesis de las hojas. Paneles de aislamiento que reproducen el hexágono de
las colmenas. Sistemas de ventilación natural inspiradas en los termiteros.
Turbinas eólicas que copian las aletas de las ballenas... He ahí unos cuantos
ejemplos de "respuestas" inspiradas en el impagable manual de la naturaleza.
A gran escala, la biomímesis puede tener también respuestas ante el cambio
climático, con soluciones de mitigación y de biosecuestro de CO2 inspirados en
las barreras coralinas. O ante problemas como la contaminación por plásticos y
la eliminación de los residuos urbanos... "El concepto de economía
circular encaja con la idea de la biomímesis porque ese flujo constante de
recursos es lo que ocurre en cuanto dejamos atrás el asfalto y nos adentramos
en la naturaleza. Las ciudades tienen que abrirse al espacio que las rodea y
empezar a funcionar como auténticos ecosistemas. Los núcleos urbanos son los
auténticos laboratorios del futuro". Janine Benyus alterna la vida urbana
con su «lugar en la tierra» en Montana, entre las Montañas Rocosas y la inabarcable
pradera norteamericana, que ha servido precisamente de inspiración a Wes
Jackson (The Land Institute) para diseñar un modelo de agricultura de
policultivos comestibles y perennes que preservarían la fertilidad de la tierra
de manera sostenible. Desde que publicó Biomímesis: innovaciones inspiradas por
la naturaleza, Janine Benyus ha dado continuidad a su labor a través del
Biomimicry Institute (centrado en la investigación y la educación) y el
Biomimicry Guild (dedicado a la asistencia técnica a las compañías que deciden
seguir el camino de la naturaleza). Todo el saber acumulado se vuelca
finalmente en AskNature, la red de soluciones naturales que cuenta con más de
30 hubs en todo el mundo. "Ponemos a trabajar juntos y como nunca antes a
los biólogos y a los diseñadores", explica Benyus. "Los biólogos son
de alguna manera nuestros 'ojos', y los diseñadores industriales, los químicos,
los arquitectos o los innovadores en todos los campos son nuestras 'manos' en
este cambio de paradigma hacia el que avanza la ciencia". "¿Cómo lo
haría la naturaleza?" es la pregunta que conviene hacerse, según Benyus,
ante los grandes retos que son muchas veces problemas que los humanos hemos
creado. "Las respuestas están a la vista. El planeta es un almacén vivo de
soluciones que se han ido acumulando durante más de 3.800 millones de años. ¿A
qué esperamos para aprovecharlas?".Aletas de ballena...para turbinas
eólicasPese a sus 36.000 kilos y sus 15 metros de largo, la ballena jorobada se
mueve en el agua con una envididable ligereza. Su secreto está en las aletas,
que tienen grandes e irregulares protuberancias o tubérculos en sus bordes. Así
se consigue reducir la resistencia al agua y crear remolinos que al mismo
tiempo sirven de propulsión. El doctor Frank Fish, fascinado por la destreza de
las ballenas jorobadas, creó en el 2004 WhalePower, que aplicó la así llamada
Tubercle Technology en el diseño de las palas de las turbinas eólicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario