El
Aleph es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges publicado en la
revista Sur en 1945 y en el libro homónimo por la editorial Emecé de Buenos
Aires en 1949 Argentina. El original se encuentra en la Biblioteca Nacional de
España, que lo adquirió por subasta en 1985.
Presenta
numerosas posibles interpretaciones; entre ellas la que plantea una lectura
desde el existencialismo, basada en la idea de la incapacidad del humano de
enfrentarse a la eternidad.
En
este cuento, que se ha convertido en objeto de culto, se puede reconocer su
literatura, de tal forma que puede ser calificado como el cuento paradigmático
de la vasta biblioteca borgiana, abrevando en la ironía, el juego con el
lenguaje y la erudición –tanto verídica como ficticia.
El
cuento está narrado en primera persona particular, en una puesta en abismo en
la cual la voz del narrador se identifica con la del autor y el protagonista del
cuento, Borges: "Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz
querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges". Con esta
estrategia, Borges pretende, al incluirse en el texto, confrontar al lector con
una representación ficticia de sí mismo, con un objetivo preciso y teóricamente
desconocido por el protagonista del cuento.
La
historia de la veneración de "Borges" por Beatriz Viterbo, que
representaría una historia de amor frustrada y a la vez desobstaculizada por la
muerte. En ella se haría notar una tensión entre la sacralización y detención
temporal con respecto a la relación, y el cambio inevitable que traen el tiempo
y el olvido, lo cual finalmente triunfaría. Esta relación funcionaría como el
marco para el desarrollo argumental, al propiciar el ritualismo de Borges como
la fuente principal de la relación.
La
rivalidad amorosa y literaria entre "Borges" y Daneri. En el campo
intelectual y literario es rotunda e insistente la baja apreciación que
"Borges" tiene de Daneri y, sin embargo, él es el primo que le
franquea el acceso a la casa-templo de Beatriz y al altar de sus fotografías.
Por otro lado, es también clara la competencia de Daneri contra
"Borges", a quien lanza frecuentes pullas en las que lo contrasta con
un gran poeta, llama "seudo coñac" al licor que le regaló y le
presume engoladamente sus propios méritos. Los diálogos sobre literatura y el
mundo de los escritores, son una parte deliciosa del cuento, cargada de humor y
de ironía.
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